Las playas de Castilla, paso obligado en el comercio con América y Europa del Norte, fueron visitadas y saqueadas por piratas venidos de las costas norteafricanas. Por este motivo, a finales del siglo XVI y a lo largo de la costa, se construyeron una serie de torres que se denominaron Torres de Almenara. La misión de estas torres era servir de refugio y vigía de las costas de Huelva.
Hoy en día a lo largo de las playas se pueden comtemplar numerosas torres de este tipo, como pueden se la de San Jacinto, Zalabar, Carbonera, del Asperillo, del Loro y quizás la más emblemática de todas en Matalascañas, la de la Higuera, en la cual está reflejado el paso del tiempo ya que no es más que la base derruida y volcada por la acción del Océano.
La “Torre de Almenara” es hoy otro elemento llamativo dentro de Matalascañas que no tiene nada que ver con los relatos históricos. Esta torre de construcción moderna es el Centro de Interpretación del Litoral en el que se da a conocer los valores naturales y humanos del litoral de Doñana.